Las vacaciones en familia son una oportunidad para descansar, compartir y crear recuerdos. Sin embargo, también implican cambios en las rutinas habituales, lo que puede generar riesgos si no se toman medidas de seguridad antes y durante el viaje. Prepararse con anticipación es clave para disfrutar con tranquilidad y evitar imprevistos.
Antes de viajar: deja tu hogar protegido
La seguridad comienza en casa. Antes de salir, asegúrate de cerrar correctamente puertas, ventanas y accesos secundarios. Si cuentas con sistemas de alarma o cámaras, verifica que estén activos y funcionando correctamente. Evita compartir en redes sociales que tu vivienda quedará sola durante varios días; este tipo de información puede ser utilizada por personas malintencionadas.
Es recomendable coordinar con la administración del conjunto residencial o con personal de seguridad para que estén informados de tu ausencia. Si alguien de confianza recogerá correspondencia o revisará el lugar, define horarios y accesos claros para evitar confusiones.
Durante el viaje: prevención y organización
Al desplazarte, lleva únicamente lo necesario y mantén tus documentos organizados. Una buena práctica es guardar copias físicas y digitales de documentos importantes como cédulas, pasaportes, seguros médicos y tiquetes. Estas copias pueden ser de gran ayuda en caso de pérdida o robo.
Mantén a la familia informada sobre puntos de encuentro y contactos de emergencia del lugar que visitas. Identifica hospitales cercanos, estaciones de policía y líneas de atención locales. Si te hospedas en hoteles, fincas o alojamientos temporales, utiliza cajas fuertes cuando estén disponibles y no compartas información personal con desconocidos.
Seguridad familiar en todo momento
En viajes con niños, establece reglas claras sobre no separarse del grupo y qué hacer si se desorientan. Un adulto responsable debe estar siempre atento a su ubicación. Además, procura mantener los celulares cargados y con acceso a datos para facilitar la comunicación.
Disfrutar con tranquilidad
Las vacaciones seguras no dependen de la desconfianza, sino de la prevención. Tomar decisiones informadas antes y durante el viaje reduce riesgos y permite enfocarse en lo más importante: disfrutar en familia con tranquilidad y confianza.








